De uno de los principales estudiosos del pensamiento martiano en Cuba.

Luis Toledo Sande

Según lo que pudiera tomarse como una versión acuñada por el mayor de nuestros fundadores, y hasta más amplia y radical acaso, del mandamiento “No matarás” —que merecería ser universal, y cumplirse—, “ver en calma un crimen es cometerlo”. Lo repudiable es repudiable, cualquiera que sea su dimensión; pero cometido a gran escala, verlo en calma nos hace más cómplices aún. Si no hubiera otras razones, y abundan, para condenar a los criminales en general, y en particular a quienes —individuos o fuerzas supraindividuales— lo son en grande, ahí habría ya un motivo para condenarlos.

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