Rodríguez estuvo dedicado a tu padre Dagoberto y Domínguez con una foto de tu madre cuando tenía 18 años en portada, es un homenaje a tu madre, que por cierto canta una canción contigo en el disco. ¿Qué ha significado tu madre en tu trayectoria como ser humano y como trovador y la madre como concepto general?

¿Guapa, verdad? Como todas las madres… no hay madre fea. Ya lo he dicho en otra ocasión, mi madre es la música, aunque creo que en cierta forma las madres pudieran ser algo así como la música de cada cual. Efectivamente, aparece la Domínguez mayor, mi madre, cantando conmigo una de mis primeras canciones. El viento eres tú. Nos sentimos muy bien durante la grabación. Ella ya conocía la canción de tanto cantársela y aunque no está muy acostumbrada a estos trajines, hicimos muy pocas tomas. A propósito dejé un comentario de ella, una adivinanza de guajiros, al principio de la grabación, cuando le estoy explicando la distancia a la que debe de colocarse del micrófono.

El viento eres tú

A veces entra en el bosque un silbido veloz
que recorre fugaz la penumbra y la luz.
Y los árboles fríos del bosque soy yo.

Todas las copas se postran a fin de existir.
De no hacerlo, deshechas habrían de morir.
Y ese viento que trae la muerte eres tú.

Eres la llama que abraza la flor
y la violencia del fiero huracán,
la sombra oscura que sigue mi amor.

Por qué, por qué tú sigues, di,
matando este amor que hoy dejas.

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