Ya Pascal denostaba contra la diversión mal concebida y peor practicada que, según él, era verterse en otra cosa, desdoblarse, enajenarse, para evadirse…No otra cosa se propone – y vaya si logra con pleno éxito su objetivo – la di-versión farandulera de la mayor parte de la subcultura capitalista actual, verdadero circo moderno para embrutecer y desvirtuar al ser humano de su esencia mejor…Es un insulto a la dignidad humana, por ejemplo, el largo tiempo que la TV y los diarios dedican a hurgar en la privacidad más insulsa de artistas y personajes, los interminables minutos en que se regodea en el último accidente o el último asalto o en todos los escabrosos detalles de último crimen. Para no decir nada de la publicidad que se dirige a la gente como a una horda de idiotas…Ojalá que eso nunca pase en Cuba, que hasta ahora lo ha podido evitar, por muchas críticas que se le puedan hacer a nuestra TV o a nuestro periodismo…

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