La pupila insomne

Se escuchó un nombre que me sonó conocido y aquel hombre alto y corpulento entró en la sala para testificar contra Alan Gross, el “contratista” de USAID que era juzgado en Cuba por construir una red de telecomunicaciones al servicio de la estrategia norteamerica de cambio de régimen. Yo  que trabajaba en la Oficina de Informatización de la Sociedad, estaba entre el público que asistía al juicio y enseguida identifiqué al testigo: el escritor Raúl Antonio Capote cuyos vínculos con la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba eran conocidos en el ambiente literario cubano. Pero no fui el único que se sorprendió, cierta tensión apareció en el rostro de uno de los diplomáticos norteamericanos que asistía al proceso.

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